Terapias de conversión

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Introducción

Los centros o «clínicas de conversión» son una realidad solapada en Ecuador, tanto por los responsables de estos centros como las autoridades, pese a las denuncias de ONG ante organismos internacionales de una total impunidad sobre la materia.

Torturas físicas y psicológicas, humillaciones, inducción a alguna religión como salvamento, mala alimentación, privación de sueño, descargas eléctricas y «violaciones correctivas» o sexuales, son prácticas llevadas a cabo en estos centros repartidos por todo el país, donde internan a la fuerza a jóvenes para corregir su identidad de género u orientación sexual, según las denuncias.

En enero de hace dos años, el Comité contra la Tortura de la ONU expresó su preocupación «por las denuncias de internamiento forzoso y malos tratos a personas no cisgéneros o no heterosexuales, en centros privados en los que se practican las llamadas ‘terapias de conversión o reparación».

El Comité observó que ninguno de los procesos iniciados por la Fiscalía ecuatoriana «hayan concluido en condena».

En Ecuador se han elaborado varios informes e investigaciones periodísticas con casos documentados y testimonios de afectados por los abusos sufridos en las clínicas, supuestamente de desintoxicación o centros eclesiales.

Uno de los casos emblemáticos es el de Jonathan Vasconez (Transmasculino o hombre trans), internado contra su voluntad en mayo de 2010 por mediación de su familia, que buscaba así cambiar su identidad de género.

A los 23 años fue secuestrado por el director y dos «adictos» del centro «La Estancia», en Patate, provincia de Tungurahua.

«Me dijeron que eran de antinarcóticos y que me suba al vehículo. Luego me taparon la cabeza y cuando llegué allá me explicaron que era por un tema de adicción», aseguró a una cadena de noticias internacional Vasconez.

En el tiempo en que estuvo internado y que se prolongó durante más de un año, logró escapar en dos ocasiones, pero siempre lo volvían a capturar.

«Había maltrato, nos ponían sobre las tablas de la cama, nos pegaban, esposaban, me introdujeron la cabeza en un tanque de agua, nos botaban la basura encima, nos sacaban de noche a hacer ejercicio, nos mojaban con la manguera de agua», relata sobre algunas de las torturas que recuerda haber sufrido.

La clínica fue intervenida por las autoridades por hacinamiento y porque también había menores. Su caso llegó a una corte pero finalmente quedó sobreseído.

De las decenas de casos registrados en los últimos años, solo uno, el de Zulema Constante, de 2013, concluyó con una sentencia que fue irrisoria, como el pago de 6 dólares y diez días de prisión para el responsable, que condenado por un delito de plagio.

Las solicitudes a las autoridades judiciales, ante la presencia de un caso, suelen toparse con dificultades para obtener de información, en buena medida por la cláusula de confidencialidad que rodea los casos sobre personas de identidad de género diversa, medida que cuestionamos las organizaciones.

Hemos denunciado públicamente además, que la justicia no ha llegado a considerar estos casos con la dimensión que merecen, como delitos de odio por razón de orientación sexual o identidad de género, como contempla el Código Orgánico Integral Penal. En Ecuador «hay una clara evidencia de impunidad sobre estos casos y las reformas de carácter normativo no son suficientes para evitarlos».

Hay clínicas que siguen funcionando pese a figurar en informes oficiales y de estar bajo la lupa incluso de organismos internacionales como el Comité Contra la Tortura.

Si bien es cierto las cuestionadas terapias de conversión o de tortura, han sido atribuidas a personas con una orientación sexual diferente, la gran mayoría de casos que se presentan en la Asociación Silueta X, están relacionados a la identidad de género, es decir a personas trans. En un balance dentro de las mismas personas trans, los casos son mucho mayores en transmasculinos que transfemeninas. 

Fuentes: OMS/OPS , APA (American Psychological Association)

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English version

Introduction

The “conversion clinics” are a reality overlapped in Ecuador, both by those responsible for these centers and the authorities, despite complaints from NGOs to international organizations of total impunity on the matter.

Physical and psychological torture, humiliation, induction of some religion such as rescue, poor diet, sleep deprivation, electric shocks and “corrective or sexual” violations are practices carried out in these centers throughout the country, where they intern by force to young people to correct their gender identity or sexual orientation, according to the allegations.

In January two years ago, the UN Committee against Torture expressed its concern “about allegations of forced internment and ill-treatment of non-cisgeneral or non-heterosexual persons, in private centers where so-called conversion therapies are practiced. or repair ».

The Committee noted that none of the proceedings initiated by the Ecuadorian Prosecutor’s Office “have concluded in conviction.”

In Ecuador, several reports and journalistic investigations have been prepared with documented cases and testimonies of those affected by the abuses suffered in the clinics, supposedly of detoxification or ecclesial centers.

One of the emblematic cases is that of Jonathan Vasconez (FTM or trans man), interned against his will in May 2010 through his family, which sought to change his gender identity.

At age 23 he was kidnapped by the director and two “addicts” of the center “La Estancia”, in Patate, province of Tungurahua.

«They told me they were anti-narcotics and that I got into the vehicle. Then they covered my head and when I got there they explained that it was a matter of addiction, ”he told an international news network Vasconez.

At the time he was hospitalized and lasted for more than a year, he managed to escape twice, but he was always captured again.

«There was abuse, they put us on the tables of the bed, they beat us, they cuffed, they put my head in a water tank, they threw the garbage on us, they took us out at night to exercise, they wet us with the water hose» , tells about some of the tortures he remembers having suffered.

The clinic was operated by the authorities for overcrowding and because there were also minors. His case reached a court but he was finally dismissed.

Of the dozens of cases registered in recent years, only one, that of Zulema Constante, of 2013, concluded with a sentence that was ridiculous, such as the payment of $ 6 and ten days in prison for the person responsible, who was convicted of a crime of plagiarism

Requests to judicial authorities, in the presence of a case, often encounter difficulties in obtaining information, largely due to the confidentiality clause surrounding cases of persons of diverse gender identity, as we question organizations.

We have also publicly denounced that justice has failed to consider these cases with the dimension they deserve, such as hate crimes due to sexual orientation or gender identity, as provided in the Organic Comprehensive Criminal Code. In Ecuador “there is clear evidence of impunity on these cases and regulatory reforms are not enough to avoid them.”

There are clinics that continue to function despite being in official reports and being under the magnifying glass even of international organizations such as the Committee Against Torture.

While the questioned conversion or torture therapies is true, they have been attributed to people with a different sexual orientation, the vast majority of cases that occur in the Silueta X Association, are related to gender identity, that is to say trans. In a balance within the same trans people, the cases are much greater in transmasculinos than transfemeninas.

Source: WHO / PAHO, APA (American Psychological Association)